Es muy común escuchar hablar en muchas ocasiones de distintas palabras de las que se desconoce su significado. Generalmente son palabras muy utilizadas y a muchos les da vergüenza preguntar cuál es su significado, ya que muchas veces puede resultar obvio, aunque para vos no lo sea. Es por esto, que en esta oportunidad te vamos a contar a qué se refieren las personas cuando hablan de linfocitos.

Los linfocitos son fundamentales para el sistema inmune, dado que son un tipo de glóbulos blancos que determinan la especificidad de la respuesta inmune a sustancias extrañas y microorganismos infecciosos. En las personas adultas, estos constituyen entre el 20 y 40 % del número total de células blancas que están en la sangre.

Estos pueden encontrarse en circulación o bien estar concentrados en los tejidos linfoides centrales, como es el caso de las amígdalas, los ganglios linfáticos y el bazo, donde es posible que se genere una respuesta inmune parcial. También pueden estar concentrados en los órganos.

¿Cuántos tipos de linfocitos hay?

Principalmente, son dos los tipos de linfocitos, por un lado los linfocitos B y por el otro los T, o bien pueden llamarse células B y células T. Los dos tipos, aparecen como consecuencia de las células madres en la médula ósea y en apariencia son similares en los inicios. En algunos casos, algunas de éstas células migran al timo, que es donde las células T maduran, otros por el contrario se fijan en la médula ósea, donde se convierten las células B en los seres humanos.

En general, la mayoría de los linfocitos tienen un promedio de vida de una semana hasta varios meses, lo que constituye una corta duración. Sin embargo hay otros que pueden vivir años, constituyendo un conjunto de células T y B de larga vida. Es por éstas células que la memoria inmunológica está representada, como una respuesta más rápida y vigorosa ante un encuentro secundario con un mismo antígeno.

¿Cuáles son las funciones de los linfocitos?

Los linfocitos son capaces de unirse a los antígenos, que sos microorganismos o sustancias extrañas que el huésped identifica como no propios, a través de moléculas receptores en su superficie y de esta manera puede llegar a eliminarlas del cuerpo. Es importante señalar que cada linfocito tiene receptores que pueden unirse específicamente con un tipo de antígeno. Es de la enorme variedad de poblaciones de linfocitos que un cuerpo contiene, donde proviene la capacidad para responder de éstos a cualquier antígeno. De todas maneras, volvamos a destacar que cada linfocito tiene un receptor que cuenta con la capacidad de reconocer un único antígeno.

Linfocito
Blausen 0624 Lymphocyte B cell.png
Representación 3D de un linfocito B.
Blausen 0625 Lymphocyte T cell.png
Representación 3D de un linfocito T.
Latín Lymphocytus
TH H2.00.04.1.02002
Enlaces externos
MeSH lymphocyte

Cuando el linfocito es estimulado por la unión a un antígeno extraño, que como dijimos puede ser tanto un virus como una bacteria, éste se multiplica en un color de células idénticas. Algunas de las células clonadas del tipo B pueden diferenciarse de las plasmáticas que producen anticuerpos. Éstos (los anticuerpos) están adaptados de manera singular y específica a los receptores de la célula B que los originó y cuando son liberados en la linfa y en la sangre, están en conexión con el antígeno diana y comienzan con su destrucción o neutralización.

Esta producción de anticuerpos sigue por los siguientes días y meses, hasta que efectivamente se ha podido eliminar el antígeno. Otras células B, pueden multiplicarse como consecuencia de la estimulación, pero no se diferencian en células plasmáticas sino que proporcionan al sistema inmune una memoria de larga duración.

Tráfico de linfocitos

El tráfico de linfocitos entre los tejidos, el torrente sanguíneo y los ganglios linfáticos, permite que las células sensibles a los antígenos los busquen y sean reclutadas en sitios en los cuales se está desarrollando una respuesta. A su vez hay una diseminación de las células de memoria que permite la organización de una respuesta más amplia.

  1. Después de las 24 primeras horas (en que el antígeno se localiza por primera vez en los ganglios linfáticos o en el bazo) las células reactivas al antígeno sufren una depleción (disminución) del conjunto de linfocitos circundantes.
  2. Días más tarde (después de la proliferación del antígeno en el sitio de localización), en el conducto torácico aparece un pico de células activadas.
  3. En los linfáticos eferentes va haber una caída en la producción de células, fenómeno designado como “cierre celular” o “atrapamiento de linfocitos” que se cree es el resultado de la liberación de factores solubles desde las células T inducida por el antígeno, este evento a estar seguido de una producción de blastos activados que alcanza un máximo a las 80 horas.
  4. Los Linfocitos vírgenes ingresan al ganglio linfático a través de los linfáticos aferentes y por el pasaje guiado a través del endotelio de pared alta de las vénulas poscapilares especializado.
  5. Endotelios de este tipo posibilitan el tránsito de células vinculadas en la inmunidad de las mucosas a las placas de Peyer; también involucran la migración de linfocitos en tejidos normales e inflamados.
  6. Los linfocitos se unen a endotelios planos no especializados y los atraviesan.
  7. Los linfoblastos y las poblaciones de células de memoria muestran una migración limitada al tejido hacia los tejidos extralinfoides, como la piel o el epitelio mucoso; mientras que los linfocitos, neutrófilos y monolitos se dirigen y migran a sitios de inflamación en respuesta a mediadores producidos en forma local.
  8. Tráfico y recirculación de linfocitos a través del tejido linfoide encapsulado y los sitios de inflamación: Los linfocitos transportados por sangre entran en los tejidos y ganglios linfáticos atravesando el endotelio de paredes altas de las vénulas poscapilares (HEV) y salen a través de los linfáticos de drenaje. Los linfáticos eferentes, que salen desde el último ganglio se unen para formar el conducto torácico por el que retornan los linfocitos por vía sanguínea. En el bazo, que carece de HEV, los linfocitos ingresan en el área linfoide (pulpa blanca) desde las arteriolas y pasan hacia los sinusoides del área eritroide (pulpa roja) y salen por vía esplénica.
  9. Tráfico y circulación de linfocitos dentro del sistema linfoide asociado a mucosas-no encapsulado (MALT): Las células estimuladas por un antígeno se mueven desde las placas de Peyer, se mueven para colonizar la lámina propia y otras mucosas, y forman un sistema inmune de mucosas común.
  10. Este tráfico organizado se lleva a cabo dirigiendo los linfocitos relevantes a diferentes partes del sistema linfoide y a otros tejidos, mediante una serie de receptores guía que incluyen: miembros de la superfamilia de las integrinas (LFA-1, VLA, etc.) y un miembro de la suúperfamilia de las selectinas, que es la L-selectina.

Las integrinas pueden unirse a la matriz extracelular, a las proteínas plasmáticas y a otras moléculas de la superficie celular, sus ligandos complementarios incluyen las adresinas vasculares de superficie, presentes en el endotelio de los vasos sanguíneos.

Estos receptores guía actúan como puertas selectivas que permiten que las poblaciones particulares de linfocitos tengan acceso al tejido apropiado.

Las quimiocinas como SLC (quimiocina del tejido linfoide secundario) presentadas por el endotelio vascular, tienen un papel importante para la detección de linfocitos; los receptores de la integrinas están involucrados en la regulación positiva funcional de las integrinas.

En fin, éstas son algunas de las cosas que deberías tener en cuenta en el momento que escuches hablar de linfocitos, ya que sabes lo básico sobre esto.

 

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